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Ubicación Geográfica de Simoca
La
Ciudad
de Simoca se encuentra ubicada en la zona Centre-Este de la
Provincia
de Tucumán, en la región de la llanura deprimida. Se encuentra
emplazada a los 27° 16’de latitud sur y 65° 20’de longitud
oeste.
Enclavada en
la llanura del sudeste tucumano, se puede acceder a ella desde
el Norte o desde el Sur por Ruta Nacional Nº 157. La ciudad está
ubicada a 52
kilómetros
al Sur de
la Capital
de la
Provincia,
San Miguel de Tucumán.
La
Ciudad
de Simoca es Cabecera del Departamento de igual nombre. El
departamento Simoca comprende 11 Comunas Rurales y tiene como
límites geográficos, al Norte, el Departamento de Leales, al
Sur, los Departamentos de J. B. Alberdi y Graneros, al Este,
la Provincia
de Santiago del Estero y al Oeste, los Departamentos de
Monteros, Chicligasta y Río Chico.
Datos Importantes
Departamento
Simoca:
Superficie:
(Comprende la ciudad y 11 Comunas Rurales):
1.261 km.
cuadrados.
Población:
(Censo 2001): 29.932 habitantes.
Municipio de
Simoca (Ciudad cabecera del Departamento).
Superficie
de la
Ciudad::
13 Km.
Cuadrados.
Población:
(CASCO URBANO) 9.000 HABITANTES
ETIMOLOGÍA DE LA
PALABRA SIMOCA.
La
versión más aceptada y difundida del significado etimológico del
vocablo SIMOCA, es la que nos brinda Julio S. Storni, en su
Diccionario Toponomástico de Tucumán (1953) y que recoge María
C. Macedo de Ibri en su obra “Simoca, Historia de sus Orígenes”.
De
acuerdo a la misma, el vocablo Simoca deriva de la voz quichua
SHIM-MU-KAY, que quiere decir: SHIM: soledad, silencio; MU: lo
relacionado al asunto; KA, KAY: modalidad, carácter
prevaleciente. Con esto, podemos decir que Simoca significa:
LUGAR DONDE PREVALECE EL SILENCIO. O también, LUGAR DE PAZ Y
SILENCIO, PUEBLO DE GENTE TRANQUILA Y SILENCIOSA.
Primeros Pobladores de la región.
Los primeros pobladores de la región que hoy denominamos Simoca
fueron los aborígenes conocidos como los Tonocotés.
Habitaban la llanura de los ríos Dulce y Salado, entre el centro
y sudeste de Tucumán y la región centro y sur de Santiago del
Estero. También hubo otro grupo de la misma raza en la región
del Bermejo medio, en el Chaco. Estos últimos eran llamados
Mataraes, aunque estaban divididos en otras parcialidades, de
las cuales se conoce a los Matará y los Guacara.
Al hablar de los aborígenes que
poblaron la región del Tucumán, es común mencionar a los indios
juríes. Incluso la documentación española de la época (Siglo
XVI), habla de esta zona como Provincia de Tucumán, Juríes y
Diaguitas.
Julio César de
la Vega
en su obra “Consultor de Historia Argentina” – Tomo 1,
sostiene que los juríes no existieron. Este nombre,
afirma, surge de la deformación del quichua “xuri” (avestruz),
nombre con que los acompañantes quichuas de los españoles
llamaron en un primer momento a los Lules, por su magra
complexión, por vestirse con plumas y recorrer la región en
bandadas.
Con el correr de los años y por extensión, todo lo que no fue
diaguita fue llamado jurí, incluyéndose en esta denominación a
los Lules y los Tonocotés.
Por otro lado, en la región, las únicas lenguas registradas son
la lule y la tonocoté, además de la cacana en el oeste. Este
dato ya fue aportado por Manuel Lizondo Borda.
Cómo
eran los Tonocotés?
Los
Tonocotés eran agricultores, sedentarios. Cultivaban
principalmente maíz, zapallos y porotos. Con algarroba y maíz,
preparaban una bebida alcohólica para sus celebraciones.
Fabricaban urnas funerarias, decoradas con pinturas negras y
rojas con fondo blanco. Si bien eran pacíficos, para defenderse
usaban el arco, la flecha y la macana. A las flechas las
envenenaban. Con una de ellas mataron a Diego de Rojas, quien en
1543 llegó a esta región como el primer adelantado de la
conquista española.
Los
Tonocotés rendían culto a una deidad llamada Cacanchic, a quien
el hechicero ofrendaba mujeres vírgenes.
La lengua
tonocoté, al igual que los miembros de este tipo racial están
totalmente extinguidos. Los aborígenes, porque se mestizaron con
otros pueblos, y la lengua porque los misioneros españoles
impusieron el quichua, cuyo léxico dominaban. Las únicas
palabras conocidas en lengua tonocoté son “gasta”=pueblo y “gualamba”=grande.
Los
tonocotés se encontraban divididos en tribus o familias. En la
zona que actualmente ocupa Simoca, habitaron dos grupos
importantes: la tribu de los belichas, hacia el Oeste y los
simogas hacia el este. Otras tribus eran los isistinés y los
toquistinés, que habitaban la llanura de Santiago del Estero.
En algunas
regiones, los tonocotés compartían el territorio con las tribus
más pacíficas de los lules. Manuel Lizondo Borda (obra: Tucumán
Indígena) sostiene que los lules habrían exterminado a los
tonocotés si no hubieran llegado los españoles, debido a la
belicosidad de los lules frente al pacifismo de los tonocotés.
HISTORIA INSTITUCIONAL DE SIMOCA
Fundación
Oficial de Simoca.
Si bien los
antecedentes de Simoca datan del Siglo XVII y para el año 1800
Simoca ya figura con el nombre de “Villa de Simoca”, la
fundación oficial del pueblo se realizó el 24 de Setiembre de
1859, pero a iniciativa del Presbítero Silvestre Reyna, quien
trabajó para la construcción del templo, se le impuso el nombre
de “Pueblo de Mercedes” en honor a la
Virgen
Patrona
del lugar.
Con el paso
de los años y la llegada del ferrocarril, que instaló en el
pueblo el “apeadero Simoca” (mas tarde “Estación Simoca”) el
nombre indio resurgió con toda su fuerza desplazando al de
Pueblo de Mercedes en forma definitiva.
Comuna Rural
de Simoca
El nombre se
oficializó el 10 de Diciembre de 1907, cuando se creó
la Comuna
Rural
de Simoca.
La
Comuna
se mantuvo hasta el año 1956. El 5 de Mayo de ese año, Simoca
fue elevada al rango de Municipalidad, como segundo distrito del
Departamento Monteros. El primer Intendente Municipal fue MANUEL
CARDENAS.
El
Departamento Simoca
El 24 de
Agosto de 1976, entró en vigencia
la Ley
4.518, por la cual se crean en la provincia de Tucumán 16
departamentos, en reemplazo de los 11 que había hasta ese
momento, cada uno de ellos con una ciudad cabecera.
Entre los
nuevos departamentos creados está el de Simoca, con
la Ciudad
de Simoca como cabecera. Hasta ese momento la ciudad había
dependido del municipio de Monteros.
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